
El MSIS disponía de una cámara térmica y de otra de televisión normal, ubicadas dentro de una torre o “bola”, la cual estaba giro-estabilizada, movida por unos servomotores que recibían la señal para su orientación de una aguja giroscópica situada en el puente de gobierno, permitiendo así el seguimiento de objetivos de manera estable aunque el patrullero se moviese entre las olas.

En el puente se encontraba el puesto de mando del sistema, consistente en un pequeño pupitre fabricado según requerimientos militares, por lo que era muy sólido y resistente. En el destacaba un mando a modo de “joystick” fijo, con varios pulsadores. Con este mando se podía girar la “bola” en azimut y elevación, además de manejar el “zoom” y el enfoque. Su manejo era sumamente fácil. Frente al pupitre se encontraba un pequeño monitor del tipo TRC, monocromo, que quizás fuera el mayor inconveniente del sistema, pues su tamaño y resolución eran manifiestamente mejorables.
El MSIS supuso un notable avance en su día en lo que a sistemas de detección se refiere, y el SVA fue pionero en este campo en España, ya que por aquellas fechas, y que alguien me corrija si me equivoco, nuestras Fuerzas Armadas no disponían de equipos infrarrojos en sus medios aeronavales.

El MSIS pertenecía al tipo de sistemas conocidos como FLIR (Forward Looking InfraRed), y suponía una gran ayuda a la hora de discriminar objetivos. El eco que aparecía en la pantalla de radar podía ser ahora visto y analizado visualmente, en la total oscuridad y a millas de distancias, conociendo de esta forma de que tipo de embarcación se trataba. Se podían ver vehículos transitando por las carreteras próximas a la costa, e incluso personas deambulando por las playas.
El FLIR además era un sistema de detección pasivo, es decir discreto, puesto que podía detectar blancos sin ser a su vez detectados por otros equipos, ya que estos sensores no emiten radiación alguna.

La visión de una cámara térmica no es como las normales que captan las emisiones de luz visible al ojo humano, sino que su bolómetro o sensor, es capaz de detectar las distintas emisiones infrarrojas de los diferentes cuerpos y materias. Los FLIR presentan en pantalla las emisiones de calor de su alrededor. Como cada cuerpo suele tener una temperatura distinta, se diferencia de los demás y así podemos ver en pantalla figuras y contornos.

Habida cuenta del alto costo de adquisición del MSIS, se llevó a cabo en el patrullero “Alcaraván-IV” una preinstalación de este equipo, para que cuando el “Alcaraván-III” se encontrase fuera de servicio por avería o varada, se pudiese instalar en su hermano gemelo. Así sucedió en varias ocasiones, de tal forma que el FLIR quedaría al final instalado permanentemente en el “Alcaraván-IV”, pues al destinar el “Alcaraván-III” fuera de Andalucía no disponía en ese momento del MSIS.



La fotografía superior muestra una lancha a alta velocidad en la pantalla del MSIS. Dicha lancha se encontraba alijando droga en las inmediaciones de la punta de Torrox, y al intervenir la embarcación auxiliar del patrullero “Alcaraván-III” tocó accidentalmente con su hélice en una roca próxima a la orilla. Uno de los tripulantes de la lancha contrabandista tuvo tiempo entonces de darse a la fuga con la embarcación, la cual llevaba numerosos fardos de droga en su proa que iban a ser desembarcados. La página siguiente la podremos observar en el video que a continuación se expone.
En el video que sirve de ejemplo para ilustrar este artículo, se puede ver como la lancha contrabandista huye rumbo sur a toda velocidad perseguida por el patrullero “HJ-X”. El patrullero “Alcaraván-III” desde donde se toman las imágenes, procede entonces a “cortarle la proa” a la lancha, estorbando su fuga, y consiguiendo que la droga caiga al mar. La embarcación y su tripulante serían posteriormente detenidos, y parte de la droga recuperada. El juzgado admitió como prueba estas secuencias, que se convertirían en las primeras imágenes infrarrojas en visionarse en un juicio en España.

A la par que el MSIS, se adquirió también en aquellas fechas en Israel otro sistema de visión nocturna por infrarrojos, el LORROS (Long Range Reconnaissance and Observation System). El LORROS era por contra un equipo con vocación terrestre, y era transportado por un camión que además disponía de un radar. El LORROS disponía además de un telémetro láser para calcular las distancias a los blancos, y prestaría grandes servicios operando desde puntos estratégicos de la costa desde donde controlaba zonas calientes para la introducción de mercancías de contrabando.
Del LORROS quiero contar una anécdota graciosa que ocurrió cierto día en una playa de Estepona. Sus operadores seguían las evoluciones de una embarcación desde la que partieron varias neumáticas, cuando estas procedieron a desembarcar en la costa y como era habitual, el personal del SVA procedió a darles el alto. Fue una sorpresa para todos, primero para los funcionarios del Servicio de Vigilancia Aduanera que se esperaban tropezar con traficantes, y segundo para los militares españoles que desembarcaron en la playa en el curso de un ejercicio, con el mayor sigilo para no ser descubiertos por un enemigo imaginario. Aquellos soldados camuflados y con los rostros tiznados, sufrieron una gran decepción al ser descubiertos, y preguntaban con insistencia desde cuando les habían detectado. Los del SVA, para animarlos un poco les decían que solo les habían detectado cuando estaban ya en la playa.
La anécdota anterior sirve para constatar el gran cambio producido con la aparición de los equipos de visión nocturna. Desde siempre moverse en la oscuridad de la noche había sido la mayor garantía para no ser visto, los contrabandistas elegían por ello las noches “sin luna” para alijar en las costas. Hoy en día con estos sistemas se puede “ver” en ausencia de luz, a grandes distancias.















