La finalidad de este blog no oficial, es intentar recuperar del olvido la historia del Servicio Marítimo de Vigilancia Aduanera. En memoria de todos aquellos que desde este pequeño, pero importante cuerpo, sirvieron a España a lo largo de siglos.
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miércoles, 27 de febrero de 2008

La M/L "Roquero", ex-R.A.S.C. "Grand Parade".

La historia naval está plagada de operaciones brillantes realizadas por unidades mayores, entendiendo por tales, buques del porte de acorazados, portaaviones, cruceros, submarinos, etc. Por otro lado es muy difícil encontrar en ella acciones importantes llevadas a cabo por unidades menores o fuerzas sutiles, como en España denominamos tradicionalmente a este tipo de embarcaciones.
Sin embargo las unidades de porte menor siempre han tenido su lugar en las armadas de los distintos países, encargadas de acometer misiones secundarias que la mayoría de las veces no pueden ser resueltas por las naves de mayor tonelaje. Estas tareas como la vigilancia de costas, rescate de pilotos, transporte de comandos, de material a pequeña escala, y muchas otras que sería largo de enumerar, aunque contempladas una a una no son decisivas para ganar una guerra, en su conjunto suponen un esfuerzo notable y del todo necesario.

Queremos rescatar del olvido a uno de los integrantes de esta larga lista de unidades desconocidas por el gran público que sirvió en la II Guerra Mundial, posteriormente en el S.E.V.F. y por último en las fuerzas sutiles de la Armada Española, el patrullero "P-126", ex- “Roquero”, ex-"Grand Parade", una modesta embarcación con una vida tan larga como curiosa.
Pero comencemos esta pequeña historia por el principio, en plena Segunda Guerra Mundial.

Las embarcaciones inglesas de la clase “Derby Winners”.
Oficialmente denominadas 48' Derby Winners Class Triple Screw Fast Launch (lanchas rápidas de 48 pies de eslora y tres hélices), las 21 unidades de la clase “Derby Winners”, se desarrollan como una mejora de las magníficas lanchas de la clase “Bird”. Designadas también como “High Speed Target Towers” o remolcadores de blancos de alta velocidad, todas las embarcaciones de la clase “Derby Winners” fueron fabricadas entre 1.941 y 1.944 en dos series por los astilleros Groves & Gutteridge, Ltd. y J.S. White & Co., Ltd, de la Isla de Wight., sus nombres eran los siguientes: Bahram, Blue Peter, Captain Cuttle, Coronach, Call Boy, Cameronian, Felstead, Flying Fox, Grand Parade, Humorist, Hyperion, Isinglass, Ladas, Lemburg, Manna, Minoru, Ormonde, Spion Kop, Sunstar, Trigo y Windsor Lad.
Como indica la denominación de esta serie, todas ellas recibieron nombres de caballos de carrera ganadores del famoso Derby británico, seguramente queriendo hacer alusión a que estas lanchas estaban destinadas a cumplir sus misiones a gran velocidad.
Perteneciente a esta clase, la protagonista de nuestro pequeño relato, la “Grand Parade” fue construida por J.S. White & Co., Ltd. de la Isla de Wight, y botada el 29 de Noviembre de 1.941 con el número de serie 5099. Y su nombre lo recibió en recuerdo del caballo propiedad de Lord Glaneley que fue ganador del Derby británico en 1.919.
Pero curiosamente esta serie no fue construida con destino a la Royal Navy, si no para atender a las demandas del R.A.S.C.

El R.A.S.C. (Royal Army Service Corps) fue uno de los primeros cuerpos del British Army o ejército de tierra británico. Anteriormente conocido como A.S.C. (Army Service Corps), en 1.918 recibió el prefijo de “Royal” por su destacada actuación en la Primera Guerra Mundial. El R.A.S.C. es el responsable del transporte terrestre, envíos aéreos, suministrar a las tropas comida, agua, vestimenta, tiendas de campaña, etc. En este sentido también dispone unidades navales para cubrir sus necesidades en las aguas costeras y lacustres. En la Segunda Guerra Mundial llegó a disponer de cientos de embarcaciones, repartidas por todos los escenarios bélicos.

En este punto debemos mencionar, que este cuerpo tiene a gala haber participado en la que ellos conocen como Península War 1.808-1.814, es decir, sus antepasados formaron parte de las tropas inglesas, que capitaneadas por Sir Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington, lucharon junto a las españolas en las batallas más decisivas de nuestra Guerra de la Independencia para expulsar de España a las tropas napoleónicas.

Las embarcaciones de la clase “Derby Winners”, estaban construidas totalmente en madera, empleando exclusivamente material de alta calidad, básicamente en roble y caoba, lo que unido a la excelente construcción de los astilleros ingleses, dieron como resultado unas lanchas muy bien terminadas y robustas. Tenían una eslora de tan solo 14,63 metros y una manga de 4,16 metros.

Su propulsión corría a cargo originariamente de tres motores Perkins 6354 de gasolina de 125 HP cada uno, que les permitía mantener una velocidad de crucero sostenida por encima de los 20 nudos. No era nada habitual por aquellos tiempos, que una embarcación de tan pequeño porte, y escasa manga, dispusiera de tres hélices acoplados a otros tantos ejes, por lo que dicha característica distinguía también a esta serie de unidades.

Su tripulación estaba compuesta habitualmente por siete miembros y un comandante. Pero no obstante, aún siendo lanchas rápidas, no eran embarcaciones diseñadas para combatir, por lo cual su armamento fijo era muy ligero, y consistía usualmente en dos ametralladoras Bren dispuestas en afustes a popa para su auto-defensa.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la “Grand Parade” y sus hermanas de serie fueron muy activas, siendo su acción más destacada la de participar en el desembarco del día-D. Las motor launch de esta clase, fueron las unidades navales más pequeñas que llegaron por sus propios medios a Normandía en la madrugada del 6 de Junio de 1.944. Su misión principal consistió en auxiliar a las fuerzas de desembarcos, sobre todo en acompañar a los torpes vehículos anfibios DUKW, en sus desplazamientos desde los buques hasta las playas. La labor de la “Grand Parade” fue reconocida con una placa conmemorativa en agradecimiento de sus servicios en estas decisivas operaciones.

Sus últimas acciones bélicas en la Segunda Guerra Mundial, junto a sus gemelas “Hyperion” y “Humorist”, fueron las de apoyar el desalojo de las tropas alemanas que defendían las islas del Canal de la Mancha, y una vez rendidas estas, la de transportar a oficiales alemanes desde Alderney hasta Guernsey.

La “Grand Parade” yate privado.
Terminada la Segunda Guerra Mundial, los ejércitos aliados fueron reduciendo paulatinamente hombres y material. Naciones como los EEUU se deshicieron pronto de numerosas unidades navales vendiéndolas a bajo precio a países amigos, pero su excedente era tal que se vieron obligados incluso a hibernar cientos de buques, algunos de ellos recién construidos. En Inglaterra, salvando las distancias, la pauta sería la misma, y el R.A.S.C. se vio obligado a desprenderse de muchas de sus embarcaciones.

La “Grand Parade” fue adquirida por un tal Mr. Shaw de Glasgow que se convirtió así en su primer dueño privado, y que la depositó después de algún tiempo para su venta en el astillero escocés McAllister Yard de Dumbarton. A estos astilleros se la compró posteriormente el gibraltareño Héctor C. a primeros de los años sesenta. Héctor C., persona muy conocida en Gibraltar, poseía en la roca un negocio de náutica entre otros, y se dedicaba a la venta, suministro y mantenimiento de embarcaciones. Héctor con la sola ayuda de un capitán de la marina mercante partió de Dumbarton a las 2015 horas del 25 agosto de 1.961, así trasladaron hasta Gibraltar la “Grand Parade” navegando sin contar con la asistencia de ningún buque de apoyo. Una vez en el peñón y tras reacondicionar la embarcación ligeramente la convirtió en su yate privado.

Años más tarde, Héctor a su vez vendió la lancha a un tal Mr. López, que decía ser español pero de dudosa identidad. Este individuo sustituyó el motor central por otro de más potencia, un GM de 225 HP, con el fin de que la embarcación alcanzara más velocidad.

La “Grand Parade” contrabandista.
Esta noble embarcación comienza así su etapa menos honrosa, pues pronto los servicios de información españoles la inscriben en la lista de las lanchas contrabandistas del Estrecho. Efectivamente, como más tarde comprobaremos, la “Grand Parade” se convirtió en una de las embarcaciones contrabandistas de tabaco más famosas del Estrecho de Gibraltar. Usando como base el mismo Gibraltar y Tánger, hacía frecuentes alijos clandestinos de tabaco en las costas españolas, eludiendo gracias a su alta velocidad a las unidades del resguardo del Servicio Especial de Vigilancia Fiscal.
El Servicio Especial de Vigilancia Fiscal (en adelante S.E.V.F.) antecesor del Servicio de Vigilancia Aduanera, sufría por aquel entonces una acusada penuria de medios. Tras la Guerra Civil Española y luego de darse de baja a los patrulleros de la clase Inspector y Cruceros, su inventario naval se veía reducido, con contadas excepciones, a unos cuantos faluchos y barquillas, alguno de los cuales ni siquiera disponían de motor. Con estos efectivos la detención de la “Grand Parade” era tarea poco menos que imposible.

Este panorama se vería aliviado al recibir en S.E.V.F. español las primeras embarcaciones L.V.R. a partir del año 1.964. Las L.V.R. o Lanchas de Vigilancia Rápidas fueron construidas en Barcelona en un total de 6 unidades. Las pequeñas L.V.R. tenían una eslora de 11,40 metros, y una manga de 3,69 metros, y estaban propulsadas por dos motores diesel GM-6-V-71 de dos tiempos y una potencia máxima de 230 CV cada uno.

Y justamente una de estas lanchas, la “LVR-I” sería la responsable de poner fin a las actividades contrabandistas de la “Grand Parade” el 20 de Julio de 1.967. La crónica de su aprehensión la extraemos literalmente del Boletín Trimestral número 37 del año 1.967 del S.E.V.F.:
" Teniéndose noticias de que en la madrugada del 20 de julio se acercaría una embarcación contrabandista a las costas de Ceuta para alijar un cargamento de tabaco, se dispuso que la motolancha “L.V.R.-1” del Servicio se hiciera a la mar con la debida antelación y comenzara a ejercer estrecha vigilancia en las aguas jurisdiccionales de aquella Plaza.
Hallándose practicando dicho servicio, hacia las 2´15 horas del citado día 20, observó su tripulación que, a unas dos millas de la costa, a la altura del lugar denominado “La Almadraba”, lentamente y a oscuras navegaba una embarcación que momentos después se quedó parada. Estas circunstancias hacían suponer que se trataba de la embarcación contrabandista que había sido señalada, por lo que el Patrón de la lancha del Servicio comenzó la maniobra de acercamiento y dispuso al propio tiempo que dos de sus marineros, navegando cautelosamente en un bote efectuaran el abordaje de la embarcación avistada mientras la “L.V.R.-1” abarloaba a su otro costado; operaciones ambas que se llevaron a cabo rápidamente y sin novedad alguna.
Reconocida después la embarcación sospechosa, se comprobó que se trataba de la “Grand Parade”, de bandera inglesa y matrícula de Gibraltar, de 12,42 TM de registro, 14´50 metros de eslora, 3´30 de manga y 2 de puntal; provista de dos motores “Perkins” de 125 HP, y otro de gasolina marca “Chrysler” de 300 HP. Su cargamento consistía en 50 cajas con un total de 25.000 cajetillas de cigarrillos “Chesterfield” y otras 50, con igual cantidad de la marca “LM” que habían sido embarcadas, todas ellas, en el puerto de Tánger y, según manifestación de los tres tripulantes de la “Grand Parade” - dos españoles y un inglés - iban a ser transbordadas a otra embarcación.
La “Grand Parade”, sus tripulantes y cargamento de tabaco, que ha sido valorado en 475.000 pesetas, fueron trasladados a Ceuta, donde, con el acta de aprehensión correspondiente, quedó a disposición del Comandante Militar de Marina ".
Al final fue apresada no por velocidad, si no por astucia.

La “Grand Parade” se convierte en “Roquero”.
En 1.968 la “Grand Parade” se da de alta en el S.E.V.F., donde se le cambia el nombre por el de “Roquero”, al ser tradicional la costumbre de denominar a los patrulleros de este Servicio de Hacienda con nombres de aves marinas. Convertida ya en patrullero del S.E.V.F., su primer destino fue Ceuta, pero esta vez para luchar desde esta noble ciudad contra las numerosas embarcaciones que cruzan el Estrecho cargadas con mercancías de contrabando.
Allí realizó muchas horas de navegación en las aguas del Estrecho, realizando numerosos servicios, entre ellos la captura del famoso yate contrabandista “Yvone”. Al poco de pertenecer al S.E.V.F., la “Roquero” sufre un cambio de motores, consistente en sustituir los tres motores de gasolina por dos de gasoil. El cambio que buscaba dotar de propulsores más resistentes al patrullero, también consigue mermar notablemente su velocidad máxima. Este hecho junto a su deficiente gobierno hace que la embarcación no sea del agrado de los patrones del S.E.V.F., habida cuenta de que la mayoría de las presas se consiguen al abordaje y se desea una lancha con gran capacidad de maniobra. De tal forma que la “Roquero” es destinada a la más tranquila base de Sevilla, tras ser relevada en Ceuta por la L.V.R.-III. La "Roquero" también tendría Huelva por algún tiempo como base.

La “Roquero” pasa a ser la “P-126”, y vuelve a ser militar.
Como sabemos el S.E.V.F., es un cuerpo con cientos de años de historia. El antiguo resguardo de rentas siempre ha estado íntimamente relacionado con la Armada Española, unas veces siendo auxiliar de la misma como en la actualidad, y otras plenamente integrado en nuestra marina de guerra.
De este modo y como las relaciones siempre han sido excelentes, en 1.982 la “Roquero” es cedida a la marina de guerra española, que le asigna el numeral “P-126”, y parece que el destino la liga definitivamente a la ciudad de Ceuta, porque la Armada la envía a la Perla del Mediterráneo donde ya servirá hasta el final de sus días. La P-126 “Roquero” volvía así a su casa, y era una estampa habitual verla atracada en los muelles de esta Ciudad.

En bastantes documentos aparecería todavía denominada como “P-126”, pero conservando el sobrenombre de “Roquero”. Durante mucho tiempo fue la única embarcación de la Armada en esas aguas del norte de Africa, y aunque carente de algún poder ofensivo, paseaba el pabellón haciendo acto de presencia e imponiendo, a falta de acuerdo con Marruecos, los límites de nuestras aguas jurisdiccionales. Esa, junto a la asistencia a pesqueros, buques de la Armada y labores de salvamento, fue la misión de la unidad durante largos años. Unas tareas nada brillantes, pero si necesarias, que como siempre esta motor launch supo cumplir hasta su retiro.
Por Orden 613/09112/90 del Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada causa baja el patrullero “P-126”. “ … Dispongo: 1.- El patrullero “P-126” causará baja en la Lista Oficial de Buques de la Armada, a partir del 1 de noviembre de 1.990. 2.- El desarme se llevará a cargo en el Arsenal de la Carraca, con arreglo a lo previsto en el artículo 15 regla 7ª del Reglamento de Situaciones de Buques, siguiendo los trámites previstos …”.
Termina así tras casi cincuenta años operativa, la ajetreada vida de este pequeño patrullero, buena prueba de que las siempre olvidadas fuerzas sutiles también tienen historias que contar.
La “Grand Parade” no sería la única lancha de procedencia británica que figuraría en las listas del S.E.V.F. y de la Armada, pero eso será motivo de otro artículo.
Mi más sincero agradecimiento a mi amigo Christian S., un experto del máximo nivel en temas náuticos, porque sin su ayuda hubiera sido imposible conocer completa la historia de esta veterana embarcación. Gracias igualmente a mi amigo Carlos P. que también puso su granito de arena.

6 comentarios:

Vicente dijo...

Muy interesante.

Anónimo dijo...

les comunico que la Roquero antes de Sevilla estubo destinada en Huelva en Huelva fue relevada por L.V.R.VI que venia de Bilbao

Anónimo dijo...

Gratos recuerdos de la papa 126. Años 1987-1988, prestando servicio militar a bordo de la misma. Una embarcación, con un diseño totalmente atemporal.

VALENTIN CAPEANS dijo...

UN SALUDO A TODOS MIS COMPAÑEROS QUE ESTUVIERON CONMIGO DESTINADOS EN EL ROQUERO P-126 CON BASE EN CEUTA AÑO 1986-1987 A LOS MANDOS,LUIS, JAVIER ETC. Y SOBRE TODO AL COMANDANTE FIEL REFLEJO DE LO QUE DEBE SER UN MILITAR, OBEDECER, ORDENAR Y CUMPLIR

andres garrido dijo...

Yo estuve en el p-126 durante el año 1986, me licencie en enero del 87, y tengo que decir que fue toda una experiencia. Un saludo a todos mis compañeros.

JMMS dijo...

Pues si estuvo usted en el patrullero P-126, como habrá comprobado navegó en un barco con mucha historia. Si tiene usted alguna fotografía o datos, le agradecería que se pusiera en contacto conmigo a través del correo del blog: svahistoria@hotmail.com.
Saludos compañero.